Abraham de Moire

Matemático de la Royal society

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Bio:

Abraham de Moivre (Vitry-le-François, Champagne, Francia, 26 de mayo de 1667 – Londres, 27 de noviembre de 1754) fue un matemático francés.

A pesar que la posición social de su familia no está clara, su padre, cirujano de profesión, pudo mandarlo a la academia protestante de Sedan (1678-82). De Moivre estudió lógica en Saumur (1682-84), asistió al Collège de Harcourt en París (1684), y estudió privadamente con Jacques Ozanam (1684-85). De todas maneras no hay referencias que De Moivre haya obtenido un título académico.

Conocido por la fórmula de De Moivre, la cual conecta números complejos y trigonometría, y por su trabajo en la distribución normal y probabilidad. Fue elegido un miembro de Royal Society de Londres en 1697, y tuvo amistad con Isaac Newton y Edmund Halley. Gran matemático, al grado de que cuando iban a consultar a Newton sobre algún tema de matemáticas, él los enviaba con de Moivre diciendo: " vayan con Abrahám de Moivre a consultar esto: él sabe mucho más que yo de estas cosas ".

De Moivre escribió un libro de probabilidad titulado The Doctrine of Chances.

Como era calvinista, tuvo que salir de Francia después de la revocación del Edicto de Nantes por el de Fontainebleau (1685), y pasó el resto de su vida en Inglaterra.

Toda su vida fue pobre y era cliente regular del Slaughter’s Coffee House, en St. Martin Lane, en Cranbourn Street, donde ganaba algo de dinero jugando al ajedrez.
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*Murió en Londres, siendo enterrado en St Martin’s-in-the-Fields, aunque más tarde su cuerpo fue trasladado.

Es considerado como el matemático que predijo exactamente la fecha de su propia muerte, hecho comprobado verídicamente: se dio cuenta de que cada día dormía 15 minutos más que el día anterior. A partir de ahí conjeturó que moriría el día que durmiera durante 24 horas. Ese día, calculado por él mismo, era el 27 de noviembre de 1754.
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Durante sus últimos años de vida se siente muy presionado por la disputa entre Newton y Leibniz sobre la invención del cálculo, en la que ambas partes intentan implicarle para tomar partido.

Tras un año de reclusión para estudiar profundamente el problema llega a la conclusión de que ambos son creadores del calculo, envía sendas copias de su trabajo a los dos y espera su respuesta no sin cierta reticencia.

A las pocas semanas recibe la visita nocturna de un extraño personaje Alemán que se hace llamar Werner Von Braun y dice ser un alquimista amigo de Leibniz. Von Braun le cuenta que tanto él como Leibniz están de acuerdo con las conclusiones de su estudio, pero que por parte de Newton no ha sido de la misma manera y que debe de tener cuidado porque creen que se ha vuelto loco y hará todo lo posible por ocultar el trabajo. Abraham no acaba de creer a Von Braun y decide visitar a Newton esperando que con la edad haya templado su carácter y así poder exponerle directamente su trabajo.

Fue recibido a altas horas de la noche, en el taller de Isaac de la casa de la moneda. Isaac se mostró muy complaciente al principio, invitandole a un carísimo vino pero sin hacer mención al trabajo de Abraham… momentos después todo empezó a dar vueltas y el resto de la noche quedaron como retazos en su memoria…
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Había un extraño ser atado a un antiguo potro traído seguramente de la torre de Londres… Isaac estaba completamente ido y no cesaba de hablar sobre el elixir de la vida que fluia por la sangre de los antiguos, que la trinidad no era tal y que las sagradas escrituras habian sido corruptas para esconder la verdad. A veces cambiaba su ánimo y se ponía a escribir fervientemente sobre sus últimos ataques de verborrea inconexa… Abraham no podía moverse, estaba como en una especie de sopor producido por el eter… . Recuerda los tubos, recuerda ir drenandose hasta perder todos los humores, recuerda la explosión, el fuego abrasador y recuerda siendo arrastrado entre llamas como si fuera un muñeco de trapo. Recuerda las palabras dichas en su oído por la extraña criatura “no puedo dejar que esto siga adelante, pero tampoco puedo dejarte aquí antes del final”. Y recuerda el fluido entrando en su cuerpo, alimentandole, envenenandole, encendiendole… Y recuerda reconocer los rasgos de Von Braun en la extraña criatura, antes de ver como era engullido por las llamas. Lo siguiente fue como un relámpago atravesándole el corazón.
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100 Años después, en los abandonados almacenes bajo tierra de la antigua Royal Society, unos rateros levantan la tapa de un sarcófago egipcio, donde encuentran una momia medio quemada con algo dorado que le traspasa el pecho. Arrancan el preciado botín de su pecho y empiezan a pelear entre ellos. La momia se levanta, atacando a ambos y drenandoles hasta la última gota de sangre. Abraham abre los ojos y lo que se encontra es oscuridad, dos cadáveres a sus pies y un bastón roto con la empuñadura de oro y con la inscripción “ I. N.”**.

Sobre Isaac Newton:

En 1693 sufrió una gran crisis psicológica, causante de largos periodos en los que permaneció aislado, durante los que no comía ni dormía. En esta época sufrió depresión y arranques de paranoia. Mantuvo correspondencia con su amigo, el filósofo John Locke, en la que, además de contarle su mal estado, lo acusó en varias ocasiones de cosas que nunca hizo. Algunos historiadores creen que la crisis fue causada por la ruptura de su relación con su discípulo Nicolás Fatio de Duillier. Sin embargo, tras la publicación en 1979 de un estudio que demostró una concentración de mercurio (altamente neurotóxico) quince veces mayor que la normal en el cabello de Newton, la mayoría opina que en esta época Newton se había envenenado al hacer sus experimentos alquímicos, lo que explicaría su enfermedad y los cambios en su conducta.18 Después de escribir los Principia abandonó Cambridge mudándose a Londres donde ocupó diferentes puestos públicos de prestigio siendo nombrado Preboste del Rey, magistrado de Charterhouse y director de la Casa de Moneda.

Entre sus intereses más profundos se encontraban la alquimia y la religión, temas en los que sus escritos sobrepasan con mucho en volumen sus escritos científicos. Entre sus opiniones religiosas defendía el arrianismo y estaba convencido de que las Sagradas Escrituras habían sido violadas para sustentar la doctrina trinitaria. Esto le causó graves problemas al formar parte del Trinity College en Cambridge y sus ideas religiosas impidieron que pudiera ser director del College. Entre sus estudios alquímicos se encontraban temas esotéricos como la transmutación de los elementos, la piedra filosofal y el elixir de la vida.

1687, Isaac Newton publicó sus Principios matemáticos de la filosofía natural. Editados 22 años después de la Micrografía de Hooke, describían las leyes del movimiento, entre ellas la ley de la gravedad. Pero lo cierto es que, como indica Allan Chapman,* Robert Hooke* “había formulado antes que Newton muchos de los fundamentos de la teoría de la gravitación”. La labor de Hooke también estimuló las investigaciones de Newton sobre la naturaleza de la luz.
Por desgracia, las disputas en materia de óptica y gravitación agriaron las relaciones entre ambos hombres. Newton llegó al extremo de eliminar de sus Principios matemáticos toda referencia a Hooke. Un especialista asegura que también intentó borrar de los registros las contribuciones que éste había hecho a la ciencia. Además, los instrumentos de Hooke —muchos elaborados artesanalmente—, buena parte de sus ensayos y el único retrato auténtico suyo se esfumaron una vez que Newton se convirtió en presidente de la Sociedad Real. A consecuencia de lo anterior, la fama de Hooke cayó en el olvido, un olvido que duraría más de dos siglos, al punto que no se sabe hoy día donde se halla su tumba.

Los últimos años de su vida se vieron ensombrecidos por la desgraciada controversia, de envergadura internacional, con* Leibniz* a propósito de la prioridad de la invención del nuevo análisis. Acusaciones mutuas de plagio, secretos disimulados en criptogramas, cartas anónimas, tratados inéditos, afirmaciones a menudo subjetivas de amigos y partidarios de los dos gigantes enfrentados, celos manifiestos y esfuerzos desplegados por los conciliadores para aproximar a los clanes adversos, sólo terminaron con la muerte de Leibniz en 1716.
Padeció durante sus últimos años diversos problemas renales, incluyendo atroces cólicos nefríticos, sufriendo uno de los cuales moriría tras muchas horas de delirio la noche del 31 de marzo de 1727 (calendario gregoriano). Fue enterrado en la abadía de Westminster junto a los grandes hombres de Inglaterra.

Abraham de Moire

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